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Técnicas de memoria con evidencia: qué funciona y cómo usarlas

Técnicas de memoria con evidencia: qué funciona y cómo usarlas

Leer, subrayar y volver a leer son formas muy habituales de estudiar. Se sienten productivas porque el texto se vuelve familiar. Pero reconocer algo cuando lo ves no es lo mismo que poder recordarlo cuando no lo tienes delante, que es justo lo que pide un examen, una reunión o una conversación.

La psicología cognitiva lleva décadas comparando técnicas de estudio. No hay trucos mágicos para «engañar» al cerebro, pero sí hay cuatro ideas con buen respaldo que cambian la forma de estudiar. Aquí las tienes, con lo que dice la evidencia y cómo aplicarlas.

Qué dice la gran revisión de técnicas de estudio

En 2013, John Dunlosky y su equipo revisaron la investigación sobre diez técnicas de estudio habituales y las clasificaron según su utilidad. El resultado es una buena brújula:

  • Utilidad alta: la práctica de recuperación (ponerse a prueba) y la práctica distribuida (repasar en sesiones espaciadas).
  • Utilidad moderada: el intercalado, la interrogación elaborativa (preguntarse «¿por qué es así?») y la autoexplicación.
  • Utilidad baja: releer, subrayar, resumir, la técnica de la palabra clave y las imágenes mentales aplicadas a textos.

Ojo con ese último punto, porque somos un método basado en imágenes y preferimos decirlo claro: las imágenes no son una varita mágica para cualquier texto. Algunas técnicas basadas en imágenes, como el método de loci, sí han mostrado beneficios en tareas concretas, como recordar listas en orden. Por eso las usamos para material arbitrario, que no se deduce de nada: números, listas, nombres o fechas. Volveremos a eso.

1. Práctica de recuperación: sacar en vez de meter

Recordar no es solo leer lo que ya está guardado. Intentar recuperar un dato sin mirar suele mejorar el recuerdo posterior, sobre todo si después compruebas y corriges tu respuesta.

Henry Roediger y Jeffrey Karpicke (2006) pidieron a estudiantes que leyeran textos breves. Unos los releyeron; otros, tras leerlos, intentaron escribir de memoria lo que recordaban. A los cinco minutos, releer parecía ganar. Pasados dos días y una semana, el grupo que se había puesto a prueba recordaba bastante más. Karpicke y Roediger (2008) lo confirmaron con vocabulario en otra lengua: volver a estudiar las palabras ya aprendidas apenas ayudaba al recuerdo una semana después; lo que marcaba la diferencia era seguir recuperándolas.

Cómo aplicarlo

  • Cierra el libro y escribe lo que recuerdes del tema. Después compara y corrige.
  • Convierte tus apuntes en preguntas y respóndelas sin mirar.
  • Usa tarjetas: pregunta por un lado y respuesta por el otro. Responde antes de girarla.
  • No temas equivocarte: comprobar la respuesta correcta después del intento es parte del aprendizaje.

2. Repetición espaciada: repasar cuando empieza a costar

Repasar diez veces seguidas en una tarde suele rendir menos que repasar las mismas veces repartidas en varios días. Es uno de los efectos más estables de la psicología. La revisión de Nicholas Cepeda y su equipo (2006), que reunió cientos de experimentos, lo confirmó y añadió un matiz útil: cuanto más tiempo quieras recordar algo, más conviene separar los repasos.

La idea práctica es sencilla. Repasa poco después de aprender, luego al cabo de unos días y luego con intervalos cada vez más largos. Si algo se te olvida, acorta el intervalo; si lo recuerdas con facilidad, alárgalo.

Llevar esa cuenta a mano es pesado. Por eso existen los algoritmos de repaso como el SM-2, que decide por ti cuándo toca cada tarjeta. Lo explicamos con detalle en nuestro artículo «Repetición espaciada y SM-2: cómo funciona el algoritmo», dentro de este mismo blog.

3. Codificación visual y método de loci: dar forma a lo abstracto

Una cifra desconocida es difícil de visualizar. Una imagen concreta, extraña y con movimiento, sí. Esa es la base de las técnicas mnemotécnicas clásicas: convertir datos abstractos en imágenes y colocarlas en un orden que ya conoces.

El método de loci (o palacio de la memoria) consiste en recorrer mentalmente un lugar familiar y dejar en cada punto una imagen. Es una técnica muy antigua, y hoy también se estudia en el laboratorio. Martin Dresler y su equipo (2017) entrenaron durante seis semanas, con sesiones de media hora, a personas que nunca habían usado el método. Su recuerdo de listas de palabras mejoró más que el de los grupos de comparación, y la ventaja seguía presente cuatro meses después.

Ejemplo: 1492 con el código de GregorioMemoria

GregorioMemoria usa el código Herigone v2, en el que cada consonante equivale a una cifra. Cada cifra del 0 al 9 y cada pareja del 00 al 99 tiene un personaje oficial con su ilustración. Un número largo se parte en parejas de dos cifras:

1492

TACO14TACO
PAÑO92PAÑO

Ahora unimos las dos imágenes con IDEA VEMOS, cuyos nueve pasos son Interactuar, Descomponer, Emoción, Absurdo, Visualizar, Exageración, Movimiento, Orden y Sustituir. La escena usa algunos de ellos. Un TACO gigante (Exageración) se limpia la boca con un PAÑO que se mueve solo (Movimiento) y que lo envuelve de golpe (Interactuar). Puedes añadir un detalle absurdo (Absurdo) que ayude a distinguir esta escena de otras; luego comprueba si la recuperas sin mirar. Respeta el orden (Orden): primero el TACO, luego el PAÑO, para recuperar 14 y después 92. Si además colocas esa escena en la puerta de tu casa, ya tienes el primer punto de un palacio.

Para aprender el código, empieza por la teoría del sistema Herigone y la guía para memorizar números. Para construir tu primer recorrido, lee la guía del palacio de la memoria.

Lo que no hace esta técnica

Las imágenes te ayudan a guardar qué número, nombre o elemento va en cada sitio. No sustituyen a entender un tema. Un concepto de física se aprende explicándolo y practicando problemas; la imagen sirve para fijar la cifra o el dato que acompaña a esa comprensión. Además, los estudios citados evalúan el método de loci en general, no el código Herigone v2 ni IDEA VEMOS en concreto.

4. Intercalado: mezclar para aprender a distinguir

Lo habitual es practicar por bloques: diez ejercicios del tipo A, luego diez del tipo B. Intercalar consiste en mezclarlos. Al principio cuesta más y parece que avanzas menos, pero obliga a decidir en cada caso qué tipo de problema tienes delante.

Nate Kornell y Robert Bjork (2008) lo vieron con cuadros: quienes estudiaban obras de distintos pintores mezcladas reconocían mejor después el estilo de cada uno en cuadros nuevos que quienes las veían agrupadas por autor. Doug Rohrer y Kelli Taylor (2007) encontraron un resultado parecido con problemas de matemáticas mezclados, evaluados una semana después.

Cómo aplicarlo

  • Cuando ya conozcas los procedimientos básicos, alterna tipos de problemas relacionados que necesites aprender a distinguir. Los estudios no demuestran que mezclar cualquier conjunto de temas ayude siempre.
  • Antes de cada ejercicio, pregúntate qué tipo de problema es y qué método pide: esa decisión es lo que el intercalado entrena.
  • Una sugerencia práctica, no probada en estos estudios: si repasas el código de números, varía el orden de las parejas para no depender de la secuencia.

Por qué lo que funciona parece más difícil

Algunas condiciones de práctica, como ponerse a prueba, espaciar o intercalar, empeoran el rendimiento inmediato y, aun así, favorecen la retención posterior. Robert Bjork (1994) las llamó dificultades deseables. No cualquier esfuerzo produce ese beneficio, pero estas sí lo han mostrado en muchos estudios. Por eso tanta gente vuelve a releer y subrayar: da sensación de dominio. No te fíes de esa sensación; fíate de lo que eres capaz de recordar sin mirar.

Un plan sencillo para empezar

  1. Entiende primero. Lee el tema una vez con atención y explícatelo con tus palabras.
  2. Convierte lo arbitrario en imágenes. Fechas, cifras y listas, con su personaje y una escena hecha con IDEA VEMOS.
  3. Ponte a prueba enseguida. Cierra y recupera. Corrige lo que falle.
  4. Agenda los repasos. Como punto de partida, al día siguiente y unos días después; ajusta los intervalos según cómo respondas y cuánto tiempo necesites recordarlo.
  5. Alterna lo que se parece. Si hay tipos de problemas que confundes, mézclalos en el repaso.

Si quieres practicar la parte de los números, en GregorioMemoria tienes el juego Memoriza el número, el número del día y una sesión de repaso espaciado con tus tarjetas. Empieza con unas pocas parejas y comprueba cuáles recuerdas sin mirar. Si aún no tienes cuenta, puedes empezar aquí. Fácil, rápido y divertido.

Preguntas frecuentes

¿Cuál de las cuatro técnicas es más importante?

Según la revisión de Dunlosky y otros (2013), la práctica de recuperación y la práctica distribuida son las de mayor utilidad general. Son cosas distintas: espaciar consiste en separar las sesiones; recuperar, en responder sin mirar. Lo más útil es combinarlas, intentando responder sin mirar en cada sesión espaciada.

¿Sirve el método de loci para cualquier asignatura?

Sirve sobre todo para información que hay que recordar en orden o que no tiene lógica propia: listas, números, fechas, nombres. Para comprender un razonamiento necesitas estudiarlo, explicarlo y practicarlo.

¿Cuánto tiempo hay que dedicar?

No hay una cifra válida para todos. Las sesiones cortas y frecuentes encajan mejor con la repetición espaciada que una sola sesión larga. Lo importante es la regularidad.

Fuentes

  1. Improving Students' Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology · Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013), Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4-58
  2. Test-Enhanced Learning: Taking Memory Tests Improves Long-Term Retention · Roediger, H. L. y Karpicke, J. D. (2006), Psychological Science, 17(3), 249-255
  3. The Critical Importance of Retrieval for Learning · Karpicke, J. D. y Roediger, H. L. (2008), Science, 319(5865), 966-968
  4. Distributed Practice in Verbal Recall Tasks: A Review and Quantitative Synthesis · Cepeda, N. J., Pashler, H., Vul, E., Wixted, J. T. y Rohrer, D. (2006), Psychological Bulletin, 132(3), 354-380
  5. Learning Concepts and Categories: Is Spacing the "Enemy of Induction"? · Kornell, N. y Bjork, R. A. (2008), Psychological Science, 19(6), 585-592
  6. The Shuffling of Mathematics Problems Improves Learning · Rohrer, D. y Taylor, K. (2007), Instructional Science, 35, 481-498
  7. Memory and Metamemory Considerations in the Training of Human Beings · Bjork, R. A. (1994), En J. Metcalfe y A. Shimamura (eds.), Metacognition: Knowing about Knowing, MIT Press, 185-205
  8. Mnemonic Training Reshapes Brain Networks to Support Superior Memory · Dresler, M., Shirer, W. R., Konrad, B. N., Müller, N. C. J., Wagner, I. C., Fernández, G., Czisch, M. y Greicius, M. D. (2017), Neuron, 93(5), 1227-1235

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